[Opinión] El pueblo por media calle, Johnny Araya en el camerino

Ninguna actividad deportiva, cultural y política genera tanta efervescencia y pasión como el fútbol, quedó demostrado ayer con el triunfo de la Selección Nacional. El fútbol genera todo tipo de emociones, despierta el orgullo nacional y  las aspiraciones más profundas de los aficionados; hace que familias enteras sin distingo social, religioso y político se unan para celebrar la victoria como suya, incluso aquéllos que no les gusta el fútbol, viven ese momento de victoria colectiva. Sólo la Selección Nacional es capaz de convocar a los ticos en un sólo sentimiento. Y eso lo sabe muy bien Johnny Araya y sus estrategas de campaña, por eso no nos extraña que mientras el pueblo celebraba el triunfo de «la Sele» a media calle,  el candidato presidencial del PLN, Johnny Araya se metiera en el camerino donde «La Sele», aguantando el cansancio tras el partido, celebraba a distancia con millones de costarricenses.

Araya se fue al Estadio de Kingston en Jamaica porque sabía que allí estaría la prensa y que sería una buena oportunidad para aprovechar el despliegue mediático del fútbol. Él no ha asisitido a ninguno de los debates que hasta ahora se han celebrado, pero sabía que el partido de la Selección Nacional lo vería todo Costa Rica. ¿Tacto político para la obtención gratuita de publicidad? Sí. ¿Oportunismo político? También. Pero eso no quiere decir que no sea imprudente, inmoral y hasta vergonzoso. Es un acto típico de aquellos individuos que llegan a una fiesta sin ser invitados, comen todo cuanto hay y al final de la fiesta hasta se llevan el vino o el whisky que sobra.

Y es que la imagen de Johnny Arraya siempre ha sobrevivido a punto de espectáculo lo cual le ha permitido escalar hasta infiltrarse en los grupos de poder. Estar ausente de cualquier festejo popular o espectáculo, sería como minimizarle su alterego.  Araya ha ido a Jamaica a robar cámaras, a robar un poco de espacio de la celebridad de la Selección Nacional, a  lucrarse sin empacho de la felicidad colectiva de una afición honesta y eso es un insulto a la inteligencia del pueblo costarricense, de los votantes. La pregunta es ¿Quién se lo permitió? ¿Los empresarios deportivos? ¿Los empresarios de los medios masivos de comunicación? ¿Quién? Eso señores y señoras, es ensuciar el festejo de todo un pueblo, un festejo que se ha convertido, querramos o no, en parte de la identidad nacional.

Y muchos dirán que «en el amor, la guerra y el fútbol todo se vale», quizá sí, pero hay que tener decencia y respeto por el pueblo.  Se puede pasar por alto la presencia de Johnny Araya en este festejo popular de las y los costarricenses, pero no se puede dejar de cuestionar que se lucre sin empacho como lo ha hecho en los últimos dos partidos de «La Sele» con la intención clara de hacer propaganda política y así ganar votos. Bien dijo el periodista Mario Segura refiriéndose al triunfo de la Selección Nacional que «este no es un acto político, esta es la fiesta del pueblo», pero para políticos como Araya y otros, es el momento propicio para aprovechar la victoria y la alegría de un pueblo y así canalizarla en votos. Sí así es como juega Araya, sin duda es una jugada muy baja. Sólo espero que el pueblo costarricense reconozca que actitudes de este tipo son nefastas, más de un candidato Presidencial.

Elvis Martinez

- Publicidad -

Leer más

Reciente

Ir al contenido