[Opinión] “Independencia: Tienes Nombre de Mujer Guanacasteca”

Independencia
Diputado Ronal Vargas » No debemos olvidar que el Partido de Nicoya, que mantenía su autonomía tanto de Nicaragua como de Costa Rica.»

San José. Siempre se ha dicho que con el 15 de setiembre se celebran las fiestas patrias más importantes, en las que se recuerda cuando TODO EL PUEBLO CENTROAMERICANO conquistó la independencia con sangre y sudores… ese es un viejo MITO que debemos desaparecer:

  • No fue el pueblo (la ciudadanía) quien luchó por la Independencia.
  • No hubo levantamientos, guerras ni derramamientos de sangre en ningún país centroamericano para independizarse. Nadie murió por la patria.
  • El pueblo nunca fue a la batalla, ni fue el artífice intelectual de esta gran conquista.
  • Fueron unos pocos académicos de la época y unos cuantos Curas los verdaderos padres de la independencia centroamericana.
  • La noticia de la Independencia llegó a Costa Rica con mucho atraso y no causó gran revuelco pues esta era una zona tan pobre, insignificante y olvidada que la corona española siempre la marginó.

Aunque por convicción patriota defiendo la necesidad de tener un Estado laico también debo aceptar que la actuación del Clero (sacerdotes y religiosos) en las primeras dos décadas del siglo XIX fue fundamental para lograr la independencia:

  • Fue al interior de la Iglesia Católica donde se comenzó a gestar el movimiento independentista.
  • Muchos conventos religiosos y sacristías de los templos fueron los principales lugares de reuniones secretas para planear esta gran gesta histórica.
  • Fueron sacerdotes y religiosos los principales baluartes para meter en el pueblo y en algunas autoridades políticas las ideas liberales independentistas.
  • De hecho casi el 50% de las firmas del “Acta de la Independencia” corresponden a famosos sacerdotes de la época.

No quiero continuar siendo un espectador pasivo de los desfiles del 15 de setiembre, como quien mira los toros desde las graderías. Allí descansa inerte nuestro gran error político, que a su vez es la principal estrategia de los enemigos de la participación ciudadana: nos acostumbramos a que sean OTROS los que desfilen y nosotros quienes miramos siempre desde fuera, con los brazos cruzados. Estas fiestas de la independencia están ideadas para apagar cualquier nuevo aire de independencia y creer que un par de horas de ejercicio patrio delante de la bandera o la antorcha, al ritmo de los tambores y el desfile de bailarinas con trajes del norte, despiertan nuestra ciudadanía. Ya es hora que asumamos nuestra responsabilidad histórica y nos preguntemos qué aportes significativos estamos ofreciendo para que el proceso de independencia avance y no nos quedemos celebrando una añeja postal de 1821, como quien contempla inerte la foto de sus ancestros muertos.

No debemos olvidar que el Partido de Nicoya, que mantenía su autonomía tanto de Nicaragua como de Costa Rica, proclamó su propia Acta de la independencia antes que lo hicieran las prudentes autoridades nacionales en Cartago, mientras se aclaraban los nublados del día. ¿Cómo podría un guanacasteco consciente y con dignidad levantar hoy faroles y banderas para gritar con alegría: “VIVA la independencia”, cuando los Gobiernos nos tienen castigados como al perro olvidado en el patio trasero del progreso y el bienestar nacional?

Celebramos la independencia en medio de un panorama desalentador donde nuestro pueblo guanacasteco sigue siendo el que aporta relativamente el mayor porcentaje de desempleados, los más mal pagados (un alto porcentaje no ganan ni el salario mínima), los menos cubiertos por la seguridad social y los derechos laborales, en fin, los más maltratados de esa Costa Rica que nos insistió en 1825 que nos anexáramos para ser independientes y vivir mejor…

Ya está llegando la hora en que Guanacaste resucitará el histórico Partido de Nicoya que se hablaba “de tú a tú” con Costa Rica y con Nicaragua y era escuchado. A falta de sabaneros aguerridos que defiendan los intereses del PUEBLO en los Municipios y en la Asamblea Legislativa, han surgido en nuestra historia regional MUJERES VALIENTES que supieron dar color y sabor al concepto de independencia, mujeres que se dejaron inspirar por el nombre de nuestra ciudad capital LIBERIA, la tierra de gentes libres.

Entre estas mujeres sobresale la heroína cartaginesa Pancha Carrasco, quien alcanzó fama allá por 1856 en la batalla de Santa Rosa, tomando las armas como cualquier hombre y siendo la primera mujer tica en ganar una denuncia por violencia doméstica. Junto a ella está Rafaela Elizondo, quien “desde la cocina o el coraje, se convirtió en un símbolo primigenio de la conciencia Guanacaste contra las fronteras de la ignorancia”, tal como apunta atinadamente el profesor Miguel Fajardo. No podemos dejar de lado a la negra Mercedes Panza, famosa por sus arengas, organizadora de la primera huelga obrera nacional en las minas de Abangares en 1912; con un pañuelo rojo en su cabeza y un pueblo en su voz gritaba sin desfallecer: ¡No aflojen, muchachos! Junto a ella sobresalieron en esta misma lucha contra la explotación de los mineros, las junteñas Carmen Serrano, Antonia Cortés y Pepa Moreira, todas recordadas por la pluma magistral de Ofelia Gamboa.

No podemos olvidar tantas guanacastecas afrodescendientes (de El Congo y Angola) o mulatas, quienes eran mayoría en los años anteriores a la independencia y cuyos nombres casi nunca pasaron a la historia, precisamente por el “triple pecado” de ser mujeres, pobres y negras: ellas dieron nombre a pueblos, como Bernabela Ramos en Santa Cruz, la Iris Garay (Irigaray de Liberia), La Irma (de Abangares); otras fueron  iniciadoras de pozos y acueductos, forjadoras de nuevos caminos, animadoras de nuevos cultivos en la región, pescadoras y molusqueras sobresalientes, maestras de la artesanía, como Hortensia Villafuerte de Guaitil, defensoras de la cultura y las tradiciones, bailarinas y cocineras sobresalientes. Hasta el héroe principal en los cuentos que narra la maestra mulata santacruceña María Leal es siempre el conejo africano (inmortalizado por Carmen Lyra); y en la música y el canto siempre brillará con luz propia la vitalidad de la artista por excelencia, la morena Guadalupe Urbina Juárez.

Tampoco podemos dejar de lado a quien el siglo pasado sobresalió desde el destierro, la Ninfa Santos. En las luchas cívicas de la CONFRATERNIDAD GUANACASTECA, durante la década de los treintas, la participación femenina fue clave y reconfortante para su líder, el Dr. Francisco Vargas. Entre ellas destacaron María Clara Álvarez, Rita Vado, Orfilia Ruiz y Socorro Bolívar. “Ellas deben servirnos como paradigma en las luchas contra el Guanacaste ajeno, que una minoría materializada pretende enquistar, a la luz de procesos globales desenfrenados”, apunta de nuevo el profesor Fajardo.

En las justas luchas por el agua sobresalió en el año 2002 la santacruceña María Rosa Angulo organizando los pueblos costeños para no permitir que el acuífero Nimboyore terminara siendo explotado a beneficio sólo del turismo, o las aguerridas Marielos Bustos y Eunice Carmona levantando al pueblo de Sardinal de Carrillo en el año 2009 para no permitir que los proyectos turísticos de El Coco amenazaran el suministro de agua. También fueron admirables las gestas de María Auxiliadora López en Puerto Soley de La Cruz organizando a todas las familias de pescadores pobres para oponerse al eminente desalojo que únicamente beneficiaría un proyecto turístico binacional que quería toda la costa de Bahía Salinas y necesitaba que esta “pobretería de pescadores” se reubicaran lejos de tanta belleza escénica.

Finalmente tenemos la lista interminable de mujeres que en estas últimas décadas han sobresalido en diversos campos, abriendo camino para que otras mujeres alcancen sus ideales, entre ellas citamos a educadoras singulares como Mireya Hernández, María del Socorro Clachar, Hada Torres Sandoval, Ana Lorena Camacho…   Artistas y defensoras de los valores culturales como Lía Bonilla, Gina Acevedo (cañera, premio nacional de cultura), Mélida Obando, Fanny Fennell o Marlene Contreras. Jamás podríamos dejar de lado a la poetisa niña escolar nicoyana Lineth Campos diciéndole cuatro verdades en la cara al ex presidente Oscar Arias aquel 25 de julio de 2007: que coraje femenino en esencia.

Todas ellas han sido aguerridas mujeres mestizas, mulatas y chorotegas, descendientes directas de la primera gran luchadora que recordamos, la princesa Nayuribe, que murió defendiendo su cultura contra los conquistadores asesinos, ocultando los tesoros del pueblo de la ambición desenfrenada de los foráneos invasores. Estas mujeres siguen siendo las que se amarran los pantalones cuando los guanacastecos varones no hacíamos más que discutir de fútbol y beber coyol para ahogar nuestras penas. En ellas está el futuro de Guanacaste, tierra matriarcal, donde siguen dominado desde centenares de años atrás, las abuelas criadoras de nietos y las madres solteras y valientes que no se desalientan ante la adversidad, sino que empujan la bandera de la esperanza más aún cuando aquel pendejo gritaba que “todo está perdido”. Ellas son las que han puesto el corazón para salvar nuestra historia, por lo que hoy sin ninguna duda grito al pie del poderoso volcán Rincón de la Vieja: “Independencia, tienes nombre de mujer guanacasteca”.

Ronal Vargas Araya

Diputado por la Provincia de Guanacaste

Email: confraternidadguanacasteca@gmail.com

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